Quieres probar el tapestry y todo lo que encuentras es una mochila: base circular, tejido en redondo, asa. Es mucho para una primera pieza, y lo que sale mal no se ve hasta que llevas media tarde tejida.
Un mural es la misma técnica sin nada de eso. Es un rectángulo: tantos puntos de ancho, tantas vueltas de alto, y ya. No lleva talla, no lleva holgura, no tiene que quedarle bien a nadie, y el gráfico se teje tal cual, sin traducir nada.
El tamaño sale de tu muestra, y aquí no pasa nada si falla
Un mural de 40 puntos de ancho mide lo que midan tus 40 puntos. Con una muestra de 18 puntos en 10 cm son 22 cm de ancho; con una de 22 puntos en 10 cm, 18 cm. El mismo gráfico, dos murales de distinto tamaño, y los dos están bien.
Esa es la ventaja que ninguna prenda te da. Si tu muestra se desvía, el mural sale algo más grande o algo más chico y se acabó el problema: no hay cuerpo al que tenga que calzarle, así que el error no arruina la pieza, solo le cambia el tamaño.
Conviene medirla igual, aunque solo sea para saber si va a caber donde lo quieres colgar. Y que sea una muestra de tapestry y no de punto liso: el hilo que va escondido dentro de cada punto lo pone más firme. Cómo se hace, en la guía de la muestra de tensión.
Se urde el ancho del gráfico, y nada más
Con el gráfico delante:
- Cuenta las columnasEse es el número de puntos de cada vuelta, de la primera a la última. En un mural no cambia nunca: no hay un solo aumento ni una sola disminución en toda la pieza.
- Urde la cadenaTantas cadenetas como columnas, más las de subida que pida tu punto. Al terminar la primera vuelta cuenta los puntos: tienen que ser los mismos que columnas tiene el gráfico, ni uno más ni uno menos.
- Teje la primera vuelta del dibujoDe derecha a izquierda, que es como se lee. Al terminarla tienes hecha la fila de abajo del gráfico, y a partir de ahí es repetir hasta arriba.
- Gira la labor y sigueAquí es donde se tuerce casi siempre, porque la vuelta de vuelta no se lee en el mismo sentido que la anterior. Tiene su sección más abajo.
Al girar, el gráfico se lee al revés
Una pieza plana se teje de ida y vuelta: giras la labor al terminar cada vuelta, así que la siguiente la tejes en el sentido contrario. El gráfico se recorre en serpentina —las vueltas impares de derecha a izquierda y las pares de izquierda a derecha—, y si las lees todas igual el dibujo sale desplazado y no se recupera.
La tabla con los dos casos —en redondo y de ida y vuelta— está en cómo se lee y se teje un gráfico de tapestry.
Y una consecuencia que sorprende la primera vez: una figura con orientación —una letra, un animal que mira hacia un lado— sale espejada si te equivocas de sentido en una sola vuelta. Con un motivo simétrico apenas se nota; con letras, se nota entero.
Los bordes son lo único que se puede torcer
En un rectángulo no hay aumentos que repartir, así que el ancho solo se mueve por una razón: puntos que se pierden o se ganan en las orillas al girar. Casi siempre es la cadena de subida, que en unos patrones cuenta como punto y en otros no.
En un tejido liso eso pasa desapercibido hasta que la pieza va claramente en cuña. En un mural se ve mucho antes, porque el dibujo se corre una columna cada vez que el recuento cambia.
Por qué se pierden puntos al girar y cómo se comprueba está en por qué tu crochet queda torcido.
Cuenta los puntos al terminar cada vuelta durante las diez primeras. Cuando el recuento se sostenga solo, deja de contar.
Cómo se cuelga
El mural no tiene estructura propia, así que la forma final la decide de dónde cuelgue. Tres maneras, de menos a más trabajo:
- Un palo de madera pasado por la última vuelta, cogiendo un punto de cada dos o tres. Es lo más rápido y lo que mejor reparte el peso a lo ancho.
- Un dobladillo cosido por detrás en la orilla de arriba, con el palo por dentro. Se ve menos y aguanta igual.
- Anillas cosidas en las esquinas, y solo si el mural es pequeño: en uno grande el peso se concentra en dos puntos y la orilla se deforma.
Si le pones flecos abajo, pesan, y ese peso ayuda a que el rectángulo cuelgue recto en vez de curvarse hacia dentro. No son solo adorno.
Verifícalo a las diez vueltas
Con diez vueltas del dibujo hechas, antes de seguir:
- Cuenta la última vueltaTiene que dar las mismas columnas que el gráfico. Si sobra o falta uno, lo ganaste o lo perdiste en una orilla, y cada vuelta nueva corre el dibujo un poco más.
- Mide el anchoCompáralo con el que salió de tu muestra. Si no coincide, tu tapestry aprieta más de lo que mediste y el mural va a salir más chico: aún estás a tiempo de decidir si te sirve así.
- Míralo de lejosSepárate un metro. El dibujo tiene que leerse a esa distancia; si los dos colores se empastan, el contraste es bajo y no mejora tejiendo más vueltas.
Diez vueltas de un mural son un rato corto, y es la pieza más barata que hay para descubrir todo esto. Cuando pases a una mochila ya no vas a estar aprendiendo esto además de lo otro.