Tienes el gráfico listo y el hilo comprado, y la pregunta que ningún tutorial contesta es la primera de todas: cuántos puntos tiene la vuelta de TU mochila. Se empieza igual, se teje media tarde, y a la décima vuelta la pieza es más angosta de lo que debía o el dibujo no cierra donde tenía que cerrar.
No es tu tensión y no es el gráfico. Es que un gráfico dice cuántas columnas tiene el dibujo y no sabe qué contorno quieres tú, y esos dos números tienen que ser el mismo. Aquí va en qué orden se decide cada tramo, y cuál es el número que manda en cada uno.
Si esta va a ser tu primera pieza de tapestry, hay un camino más corto: un mural es la misma técnica en un rectángulo, sin base, sin redondo y sin asa. Lo que aprendas ahí sirve entero para esto.
El orden de la pieza, y qué manda en cada tramo
Una mochila a tapestry son cuatro tramos y se tejen en este orden:
- La base, plana y casi siempre en un solo colorUn círculo o un óvalo que crece con aumentos hasta el tamaño del fondo. Al terminarla tiene que quedar plana sobre la mesa: si se ondula sobran aumentos, y si hace forma de plato faltan.
- La primera vuelta sin aumentosAhí la pieza deja de crecer y empieza a subir. Los puntos que tenga esa vuelta son los que va a tener cada vuelta del cuerpo, y son las columnas del gráfico. Se cuentan una vez y se anotan.
- El cuerpo, en redondo y con el dibujoTodas las vueltas iguales, sin aumentos ni disminuciones. Tiene que medir el mismo contorno en la vuelta 5 que en la 50: si crece o se cierra, es la mano y no el patrón.
- La boca y el asaUn borde que no se estire con el peso de lo que vayas a llevar dentro. El asa casi nunca lleva dibujo: se teje aparte y se une, o se recoge de la boca.
Los tres primeros salen del mismo dato, y es el único que hay que tener antes de empezar: tu muestra.
La cuenta empieza en el contorno, no en el gráfico
Decide primero qué contorno quieres que tenga la mochila terminada —la vuelta entera, no el ancho visto de frente— y multiplícalo por tus puntos por centímetro. Ese número es el de puntos de tu vuelta, y es también el ancho que tiene que tener el gráfico.
Con una muestra de 18 puntos en 10 cm son 1,8 puntos por centímetro. Una mochila de 60 cm de contorno pide 108 puntos, y ese es el ancho del gráfico. La misma mochila con un hilo que te da 22 puntos en 10 cm pide 132: el dibujo es idéntico y las columnas no.
Por qué sale más firme, qué hacer si el hilo escondido asoma entre punto y punto y en qué sentido se lee cada vuelta está en la guía de cómo se lee y se teje un gráfico.
La base decide el contorno, aunque no lo parezca
El fondo es una pieza plana, y por eso obedece a la regla de las piezas planas: los aumentos tienen que repartirse al ritmo que pide el punto que estés usando. Con aumentos de más el fondo se ondula y la mochila no se para sola; con aumentos de menos hace forma de plato y la base se curva hacia arriba.
Es el mismo fenómeno que en cualquier pieza plana, con la misma causa y el mismo arreglo: por qué se ondula tu tejido de crochet.
Y hay una comprobación que casi nadie hace y que ahorra desarmar la mochila entera: los puntos de la última vuelta de la base son los puntos de tu vuelta. Si la cuenta del contorno te dio 108 y la base te dejó 96, no sigas. O la base salió más chica de lo que querías, o el gráfico no va a caber.
Cuál de los dos ajustas es tuyo: cambiar la base es tejer otra base, y cambiar el gráfico es cambiar el ancho del dibujo. Lo que no se puede es subir con los dos números distintos, porque no se van a encontrar más arriba.
En redondo, y eso decide dos cosas más
Una mochila se teje siempre por el derecho, avanzando en el mismo sentido, y eso te simplifica el gráfico: todas las vueltas se leen igual, sin alternar. Es lo contrario de una pieza plana de ida y vuelta, donde hay que cambiar el sentido de lectura en cada vuelta y donde una figura con orientación sale espejada si te equivocas.
Espiral o cerrando cada vuelta
La otra decisión no tiene respuesta única, y conviene tomarla antes de empezar y no en la vuelta 30:
- En espiral no se cierra nada: sigues tejiendo y el inicio de cada vuelta queda un punto por delante del anterior. La pieza no tiene costura, pero el dibujo se desplaza un punto por vuelta, y en una figura con orientación —una letra, un animal— eso se ve.
- Cerrando cada vuelta el dibujo se queda en su columna, pero el cierre deja una línea vertical que se nota, sobre todo si los dos colores contrastan mucho.
Ninguna de las dos es el arreglo de la otra: se elige cuál de los dos rastros molesta menos en el dibujo que vas a tejer. En un motivo geométrico que se repite, la espiral casi no se nota; con letras, sí.
La diagonal de la espiral no es un error tuyo y tiene explicación: por qué tu crochet queda torcido.
Verifícalo a las diez vueltas del cuerpo
Con la base terminada y diez vueltas del dibujo hechas, antes de seguir:
- Mide el contornoLa cinta alrededor de la pieza, sin apretar. Tiene que dar el contorno que escribiste al principio. Si sale menor, tu muestra de tapestry aprieta más de lo que calculaste, y eso se recalcula ahora y no en la vuelta 40.
- Cuenta una vuelta enteraLos puntos de esa vuelta tienen que ser exactamente las columnas de tu gráfico. Si sobran o faltan, el dibujo va a cerrar corrido y cada vuelta nueva lo empeora un punto más.
- Párala sobre la mesaCon diez vueltas la pieza ya se sostiene sola. La base tiene que quedar plana y las paredes subir rectas: un fondo que se abomba o unas paredes que se abren dicen que el reparto de aumentos de abajo no era el que pedía tu punto.
Diez vueltas se desarman en una tarde. Una mochila con su base, su boca y su asa, no. Y el hilo vuelve entero: lo que no vuelve es el ánimo.