Tienes el gráfico delante y se entiende solo: cada cuadrito es un punto y cada fila una vuelta. Empiezas, y a la tercera vuelta el dibujo va corrido, o sale espejado, o el tejido queda tan tieso que no se parece en nada al resto de lo que tejes.
Ninguna de las tres cosas es tuya. Son las tres cosas que un gráfico no puede decirte, porque el papel es plano y la labor no.
El gráfico no se recorre siempre igual
Un gráfico se dibuja de abajo arriba, como se teje. Lo que cambia es en qué sentido lees cada fila, y eso depende de cómo estés tejiendo.
| Cómo tejes | Vueltas impares | Vueltas pares |
|---|---|---|
| En redondo, siempre por el derecho | de derecha a izquierda | de derecha a izquierda |
| De ida y vuelta, girando la labor | de derecha a izquierda | de izquierda a derecha |
En redondo no hay misterio: todas las vueltas se leen igual porque siempre avanzas en el mismo sentido. Es lo que hace que las mochilas y los cestos sean el terreno natural del tapestry.
De ida y vuelta hay que alternar. Si lees todas las filas igual, el dibujo sale desplazado media vuelta cada dos vueltas, y a los diez centímetros está torcido sin remedio.
Qué hacer con el hilo que no estás usando
Es lo que define la técnica: el color que no estás tejiendo no se corta ni se deja colgando, se lleva escondido dentro de los puntos. Tejes por encima de él y desaparece.
Eso tiene dos consecuencias que conviene saber antes y no después:
- El revés queda limpio, sin hebras cruzadas, y la pieza aguanta el uso. Por eso se usa en bolsos y cestos.
- El tejido lleva el doble de hilo en cada punto, así que sale más firme y más grueso que el mismo punto sin llevar nada dentro.
Si el hilo escondido asoma entre punto y punto, no aprietes más: sube medio número de crochet y teje los puntos algo más altos. Asoma cuando el punto es demasiado justo para tapar lo que lleva dentro.
Por qué te queda más apretado
Casi todo el mundo tensa la mano en el tapestry, porque estás pendiente del dibujo y de dos hilos a la vez. Súmale que cada punto lleva un hilo extra dentro y el resultado es un tejido bastante más firme que tu tejido normal.
No se arregla intentando relajarse. Se arregla midiendo: tu muestra de tapestry no es la misma que tu muestra de punto liso, y usar la segunda para calcular la primera es lo que hace que la pieza salga pequeña.
El cuadrito no es cuadrado
En el papel cada celda es un cuadrado perfecto. En la labor no: un punto es más ancho que alto, así que un dibujo que en la cuadrícula se ve redondo sale achatado al tejerlo.
Es el mismo motivo por el que la muestra lleva dos números y no uno: puntos por centímetro y vueltas por centímetro. Si tu gráfico no está ajustado a esa proporción, la figura se deforma en la misma medida.
Verifícalo a las diez vueltas
Con diez vueltas del dibujo hechas, antes de seguir:
- Mírala de lejosSepárala un metro. El dibujo tiene que leerse; si a esa distancia los dos colores se empastan, el contraste es bajo y no mejora tejiendo más.
- Mide el anchoCompáralo con lo que decía tu cuenta. Si es más estrecho, tu muestra de tapestry aprieta más de lo que calculaste y conviene recalcular ahora.
- Mira el revésEl hilo llevado no debe asomar por delante ni hacer bultos. Si asoma, sube medio número de crochet.
Diez vueltas se desarman en un rato. Un bolso entero, con su base y su asa, no.