Te preguntan cuánto cobras, abres la calculadora y el primer campo pide las horas. Y ahí te quedas: sabes que empezaste "como en marzo" y que lo terminaste "hace poco", pero cuántas horas fueron, ni idea.
No es despiste. Es que tejer no se hace de corrido: se teje un rato en el sofá, media hora esperando, tres vueltas antes de dormir. Nadie lleva la cuenta de eso, y cuando hay que decir un número se dice a la baja. Por eso tantos precios salen bajos: no por la fórmula, por este dato.
Mide una vuelta, no la prenda
El método es el mismo que el de la muestra de tensión, y por la misma razón: mides un trozo representativo y lo escalas al total. Aquí el trozo es una vuelta.
Con la prenda ya empezada y el punto en ritmo:
- Cronometra tres vueltas seguidasTres, no una: la primera siempre sale rara porque estás pendiente del reloj. Hazlo cuando ya llevas un rato tejiendo, no recién empezada.
- Saca el promedio por vueltaDivide el total entre tres. Ese es tu minuto por vuelta con ESE hilo y ESE punto; con otro cambia, igual que la tensión.
- Multiplica por las vueltas que faltanSi usaste la calculadora de escalado o la del raglán, ya tienes el total de vueltas. Si no, mide cuántas vueltas hay en 10 cm y multiplica por el largo que te falta.
- Pásalo a horasDivide los minutos entre 60. Ese número es el tiempo de tejer, y todavía no es el que va en la calculadora.
Las horas que no son de tejer
Aquí es donde se pierde la mitad del tiempo real. Nada de esto es tejer, y todo cuesta horas que pusiste tú:
- La muestra de tensión, incluido lavarla y esperar a que seque.
- Rematar los cabos, que en una prenda de varios colores es una tarde entera.
- Coser, si la prenda lleva piezas, y bloquear si la bloqueas.
- Deshacer y volver a tejer lo que no quedó. Cuenta igual: esas horas existieron.
- Elegir el hilo, ir a comprarlo, buscar el patrón y entenderlo.
- Las fotos, la publicación y responder mensajes, si la vendes.
No hace falta cronometrar cada cosa. Anótalas una vez, en una prenda, y tendrás una proporción que sirve para las siguientes: casi siempre pesa más de lo que parece.
Anotarlas mientras tejes, sin esfuerzo
Lo más fiable es no reconstruir nada después. Dos formas que funcionan sin cambiar cómo tejes:
- Apunta la hora al empezar y al dejar la labor, en el mismo papel donde llevas las vueltas. Dos números por sesión.
- O cuenta sesiones: si sabes que tejes más o menos una hora cada vez y anotas una marca por sesión, el total sale igual de bien.
Compruébalo contra algo que ya sabes
Cuando tengas el número, contrástalo antes de meterlo en ninguna cuenta. Si te sale que una manta te llevó ocho horas, o te salen doscientas, algo se midió mal.
La comprobación, en dos pasos:
- Divide por las sesionesHoras totales entre el número de veces que te sentaste a tejer. Si te da media hora por sesión y tú tejes tardes enteras, el total está corto.
- Mira el calendarioDesde que empezaste hasta que terminaste, ¿cuántas semanas fueron y cuántos días de esos tejiste? Ese cruce suele delatar el número inventado.
Y una vez lo tengas, guárdalo. La segunda prenda parecida ya no hay que medirla: se parte del número de la primera y se ajusta.